Para muchos de mis alumnos fue un enfoque muy fuerte saber que firmamos con nuestros padres un
pacto de sufrimiento. ¡Y que hacemos en la realidad los ajustes necesarios para sufrir todo lo que convinimos con ellos! Otros ya nos habíamos enterado de un aspecto de este “convenio” leyendo La novena revelación. También, la psicología popularizó la idea de que salíamos a buscar parejas iguales a papá o a mamá. Todos teníamos una idea de cómo funcionaba, pero en este último tiempo decidí poner todos los reflectores en esta teoría y tuve ante mí una cantidad increíble de casos donde, groseramente, se veían los ajustes hechos en una realidad que no coincidía con la locura de aquellos pactos que firmamos en la infancia. Y, “casualmente”, cuando tuve mi atención en este tema, en el ciclo de Casa Infinito, una persona me entregó un texto con afirmaciones de Louise Hay, que finalizaba con una indicación: “Hacé que tu madre te grabe un casete con frases positivas…”, y ahí me cayó la ficha: ¡ésa era la forma de hacer algo diferente! Con la voz de mi mamá, ¡escuchar lo que yo necesitaba que ella me dijera para poder romper ese acuerdo!

2 respuestas a “Rompiendo pactos”

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