Mientras escuchaba la canción “Celebra la Vida” de Axel Fernando al tomar un café en un bar, pensaba que estoy agradecida por que siento que esa canción la pusieron para mí.

Y les muestro esto, para ponerme de ejemplo: Yo no sé si pusieron esa canción para mi. Lo más probable es que no. Igualmente, cuando escuché la canción y tuve un sentimiento, yo hice una elección acerca de lo que estaba escuchando.

Mi elección es que la canción estaba sonando para mí. Absolutamente mía. Esa fue mi elección: tener un sentimiento agradable a partir de escuchar una canción que me dice:

“Silvia, un ángel me dijo que te diga que celebres la vida”.

Personalizarlo, y tomarlo personalmente porque me hace bien, y sentir que alguien eligió esa canción para mí es algo que me pone de buen humor.

¿De quién es el merito entonces?

Aun cuando la hubieran puesto para mi, yo podría elegir no creerlo. Podría haberme dicho a mí misma: Es sólo una coincidencia, una casualidad.

O puedo elegir creer que fue puesta para mí

Eso tiene que ver con lo que yo creo de mí. Con mi autoestima.Yo creo que puedo generar en el otro el deseo de hacerme celebrar la vida. Creo que soy capaz de generar en el otro el deseo de hacerme celebrar la vida. Siempre, siempre, todo depende de nuestra elección.

Vos decidís. ¿Qué decidís?

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